La trastienda de los campeones de windsurf

Las normas de la Asociación Profesional de Windsurfistas (PWA, en sus siglas en inglés) permiten a los competidores para cada campeonato de Slalom utilizar seis velas y tres tablas. Todo el material se guarda en una espaciosa carpa de 3.000 metros cuadrados junto al campo de regatas. Son los boxes de los windsurfistas, donde ponen a punto sus instrumentos para acometer las exigentes embestidas del agua.

“Cada uno se sitúa donde más le apetece. A Albeau le gusta ponerse en la entrada del almacén mientras que a Bjorn Dunkerbeck un poco más recogido”, señala Panta Quevedo, madrileño afincado en Gran Canaria, que disputa el Mundial desde hace tres años.

“Este es un rincón para la preparación de las pruebas, concentración y relajación”, precisa, al tiempo que recoge y coloca con mimo su material después de la jornada competitiva.

Panta Quevedo admite que “no ha elegido bien” el material para la prueba en la playa de La Barca. “Creía que las condiciones eran más radicales, más fuertes, y no traje la tabla más adecuada para este campeonato, por eso en las trasluchadas me ha costado más de lo normal volver a tomar el ritmo de la carrera”, afirma, antes de señalar que los competidores utilizan tablas desde 80 a 120 litros, dependiendo del peso y la corpulencia del deportista.

“Las velas abarcan desde los cinco hasta los ocho metros cuadrados. Se utilizan más grandes o más pequeñas en relación a la intensidad del viento que hay cada momento”, explica Jimmy Díaz. “Para que la gente lo entienda, son como las ruedas de Fórmula 1, que se cambian dependiendo de las condiciones del tiempo o de la pista”, detalla el presidente de la PWA, y añade que en cada momento se debe valorar que material utilizar para sacar el máximo rendimiento.