Cuestión de justicia

Sus decisiones son las más esperadas por competidores y público a lo largo de los días de competición del XXV Mundial de Fuerteventura de windsurf. Hablamos del cuerpo de jueces de la PWA que vigila el buen desarrollo de las diferentes pruebas, primero en la modalidad de Slalom y, en estos días, en la especialidad de Freestyle.

Desde su privilegiada atalaya frente a las cristalinas aguas de la playa de La Barca no se les escapa detalle de la competición, conscientes de la importancia de su trabajo para que este evento de primerísimo nivel internacional se desarrolle bajo los parámetros reglamentarios que rigen cada una de las citas que componen el calendario intercontinental de la PWA.

De los nueve jueces del XXV Mundial de Fuerteventura de windsurf, dos son españoles. El gaditano Juan Antonio Aragón fue el ‘racer director’ (director de regata) de la modalidad de Slalom). El otro es el grancanario Javier Bolaños, que ya ha controlado pruebas de la PWA en Alemania, Austria y que próximamente viajará otra vez a Alemania y también a Dinamarca.

Bolaños confiesa que es bastante difícil ser juez de windsurf, sobre todo en Freestyle; y añade que todos los jueces han sido antes deportistas, algunos incluso del circuito mundialista. En cuanto a la cita majorera, reconoce que los competidores y árbitros coinciden en que “es el mejor evento del mundo”, y significan la organización, las condiciones de la playa de La Barca y la cobertura mediática.

Para Javier Bolaños, el nivel de las pruebas de Slalom en Fuerteventura fue “muy alto”, pero añade que “la revolución del windsurf está ahora en el Freestyle”. “Cada día los mundialistas crean nuevas maniobras de máxima dificultad, lo que hace que el trabajo de los jueces sea cada vez mucho más complejo. Esta especialidad parece que no tiene límites”, manifestó.

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